laguna-de-apoyo-peltier.jpgPor: Wilder Pérez R.
Publicado por LA PRENSA

Casi 20 años después de haber sido declarada área protegida, la Reserva Natural Laguna de Apoyo logró “obtener” su propio plan de manejo, lo que en teoría debe garantizar el balance de sus recursos naturales con el desarrollo de los municipios que la poseen.

Así lo dio a conocer La Gaceta, Diario Oficial, el mes pasado, al publicar la resolución ministerial 001-2010 del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

Algunas de las instituciones que trabajaron en el plan de manejo celebraron la resolución, sin embargo, esto es apenas la teoría, ya que en la práctica la situación podría ser la misma que en el resto de áreas protegidas del país.

Para garantizar una verdadera protección de la laguna de Apoyo los cinco municipios que comparten su territorio se comprometieron a incluir el plan de manejo en sus planes de ordenamiento territorial, según Tania Guillén, técnica ambiental de la Asociación de Municipios Integrados por la Cuenca y Territorios de la Laguna de Apoyo de Nicaragua (Amictlan).

A juicio de Guillén, lo más importante de la resolución ministerial es que impide nuevas urbanizaciones dentro del cráter.

Esto está plasmado en el inciso 15 del artículo 6 —de un total de 24—, que entre sus prohibiciones incluye que no se puede “lotificar y construir obras o proyectos de desarrollo con fines urbanísticos”.

Este punto es catalogado como clave por Amictlan, porque hasta ahora diferentes urbanizaciones o constructoras se aprovechaban de los vacíos de las leyes generales que se relacionan con el medio ambiente, para realizar sus planes sin garantías ambientales.

Entre otras normativas se encuentra la prohibición de utilizar el agua para riego, consumo humano o de animales.

Tanto este punto como el anterior aparentan ser extremos, pero en realidad se intenta proteger a quienes intenten aprovecharse de la laguna.

Como el caso de las urbanizaciones, porque las pendientes del cráter son muy inestables y la zona es sísmica, de modo que habitar el lugar es catalogado como peligroso.

En cuanto al uso del agua, esto se debe a sus características físicas, ya que se trata de una laguna que tiene casi tanta sal como el mar, de modo que no es conveniente darle todo tipo de usos.

Guillén insistió en que el plan de manejo se convertirá en una de las principales herramientas de las alcaldías de Diriá, Diriomo, Catarina, San Juan de Oriente y Granada, para realizar el ordenamiento territorial en la zona núcleo y área de amortiguamiento.

Para Peltier Barahona, miembro del Fondo Natura, dedicado a temas ambientales, el reto ahora es implementar el plan de manejo.

Esto se debe a que el mismo no se limita a prohibiciones, sino que además contempla objetivos relacionados con el desarrollo sostenible, que significa obtener beneficios económicos del área sin sacrificar el medio ambiente.

Jeffrey McCrary, ex director del programa para lograr el plan de manejo, también celebró la resolución, pero advirtió que la información que sirve de base para el mismo hoy en día podría estar siendo mal utilizada.

McCrary se refirió a detalles como nombrar de forma equivocada algunas de las especies endémicas de la laguna.

Por lo pronto, los municipios que comparten el área de la reserva natural se alistan para realizar propuestas de proyectos que garanticen la conservación de la flora y fauna del lugar, especialmente la endémica, y mejorar su situación.

Enlace al artículo publicado el 7 de abril de 2010.
http://www.laprensa.com.ni/2010/04/07/nacionales/21116